Dios y la moralidad (I)

¿Necesitamos un dios para obrar bien? O, mejor dicho ¿necesitamos un dios para no obrar mal?

Es obvio que la religión está en la frontera entre ley y sentido común. Dios es la última y superior figura de autoridad. Alguien omnipotente y omnisciente es capaz de hacernos sufrir de la forma más horrible si cometemos un pecado o realizamos un mal. Pero, ¿es esto verdad? Si no existiese dios, ¿todo está permitido?

En realidad, todo está permitido. La libertad del ser humano llega hasta los límites de realizar cualquier mal pensable. Pero existen muros impuestos por la sociedad y el hombre en sí mismo. Empatía y culpabilidad, castigo divino y castigo legal. Pero si dejamos que nuestros códigos sean dictaminados por una entidad divina, estamos condenados a no actuar por nuestro propio bien y el de nuestro prójimo, sino para evitar nuestro mal.

Si en una sociedad primitiva, el dios castiga a los que roban, no lo harán por temor a ser castigados divinamente. Pero, en realidad, un ser humano podría pensar que el acto de robar hará daño al prójimo. Podríamos sustituir robar por asesinar, aumentando el grado del mal realizado. Pienso que existe un código moral interior en el ser humano que rige sus acciones en torno a los seres que se encuentra. Es verdad que este código puede ser más o menos estricto, pero, por mi parte, no asesino a las personas porque yo no quiero ser asesinado, no porque lo diga un dios.

Aquí entra un problema. Son los hombres quienes dictaminan las reglas de ese dios. Hay religiones que permiten la muerte de niños inocentes, su esclavitud, o la violación de mujeres. Estos actos horribles que no desearíamos para nosotros o nuestros seres queridos son el pan de cada día de esas religiones, tanto actuales como pasadas.

Un aspecto a destacar es que la moralidad de un religioso está vinculada a su religión, y no las del resto. ¿Y si está equivocado? ¿Y si el Dios cristiano no es el dios correcto? ¿Y si han estado viviendo en pecado realizando actos que Él considera atributos positivos, mientras que ese dios verdadero los considera aborrecibles y pecaminosos?

Un argumento que existe a favor entre la relación religión-moralidad es que fueron ateos quienes realizaron masacres en el mundo actual. De lo poco que sé, estos actos no se cometieron por la falta de un dios. El nazismo y el holocausto, por ejemplo, se crearon por el antisemitismo y la gloria nacional y de raza. Sin embargo, otras atrocidades, como las cruzadas o la inquisición, se realizaron con un objetivo religioso. Aun así, cabe destacar que dichas acciones fueron llevadas a cabo con motivos secundarios, como la avaricia por el oro de Outremer o conseguir dominar mediante el miedo a la población.

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